jueves, 15 de noviembre de 2007

La Confrontación del yo.

Emmanuel Quiñones Villado
Estudiante de la Lic. en Admon.
La confrontación del yo es un tema que tiene riqueza nata, pensar en la confrontación del yo es pensar internamente en el coeficiente racional e irracional de la acción y filosofía del hombre, esto por simple naturaleza. Alguien en algún tiempo podría pensar tanto en la misma existencia de si mismo y de ahí por esquís razón dijo “hay un Dios” tratando tal vez de explicar la razón de su ser, es decir, encontrar respuestas a lo irrespondible, por mencionar algo. Me fascina la manera en que las personas son capaces de interiorizar en si mismas (aquellas que verdaderamente tienen dicha capacidad) he aquí tantas respuestas de actitudes, razonamientos, errores y aciertos, de amores y desamores, personas que pudieron escribir una opera o crear una danza pensando en esto, grandes piezas de música que interiorizan en lo mas profundo del ser capaces de desarrollar emociones a través de los sentidos, son personas que manipularon esta ciencia para poder vender algo, ya sea cultura, esteriotipo o simplemente frivolidades. Me refiero a el sistema universitario que carente de criterio en cuestión de las exigencias burocráticas, bloquea aquello de lo que muchas veces hace alarde, el libre pensamiento, la libre cátedra, la opción de elegir, del ser escuchado, del ser autónomo.

A este punto quería llegar. Apliquemos todo lo anterior a algo aterrizado y factible, algo que seamos capaces de palpar. En la actualidad la mercadotecnia no solo vende productos, sino crea tendencias y “estilos de vida” pero ¿hasta que punto hemos permitido eso? Ahora creemos que “entre mas tenemos mas valemos” ¿Cuántos jóvenes pueden ahora interiorizar en su persona y crearse criterios verdaderos y únicos (personales, idealismos, tendencias, etc.). ahora nuestras tendencias se han comercializado y nuestro estilo de vida se ha hecho dependiente del consumismo vano y de la burocracia parte de un sistema opresor camuflajeando con la frase absurda de “estilo de vida” ahora la ropa que usas, los amigos que tienes y las películas que ves en el cine, los antros que visitas y tus círculos sociales con los responsables del éxito futuro y la trascendencia idealista ya sea comunista o socialista del joven (aunque ahora es extraño al joven que le interese) y ¿Por qué tal desinterés? ¿Por qué ya no nos apasiona la justicia social y constante batalla contra la opresión del sistema que permite la pobreza extrema? ¿Por qué y de que manera han hecho que la auto corrección y el cuestionamiento de la conducta y la diferenciación entre el bien y el mal ya no se hagan? Ahora las preguntas son otras ¿american eagle o hollister?. El punto es, ¿Cómo el ser humano fue capaz de crear una cultura del consumismo para que esa misma fuese la que lo dominase en sus decisiones cotidianas? ¿Cómo creamos un sistema del cual ahora dependemos? Mismo sistema que ahora crea retrasados mentales incapaces de leer un libro, pero si nos insensibiliza ante las grandes catástrofes y la violencia así como la injusticia e incuso la carencia de educación y la difusión cultural ¿Cuántos asisten ahora al Festival Chihuahua? ¿y sin embargo cuantos asisten a ver una película morbosa o insustentable como “el código da vinci? Por mencionar solo algo. Es decir, de esta misma manera en que hablamos de la publicidad, de cómo un sistema puede controlar nuestra manera de fluctuar nuestra economía, ahora también se aplica en las instituciones que se dicen ser autónomas. Seamos concientes de esto. Así como a los jóvenes poco les interesa la manera en que n simple marketing controla su felicidad o infelicidad, de igual manera un sistema universitario que bloquea la participación de agentes generadores de cultura y conocimiento sociocultural, de personas que abren las mentes de otras y dan luz de aquello que se quiere ocultar, no se puede autodenominar autónoma.

A manera de conclusión y sin afán de sonar socialista, “la indiferencia es el Cáncer de la sociedad actual” necesitamos radiaciones de cultura y arte, de justicia y realismo social, de valores inculcados desde la familia empezando desde el léxico que se nos muestra en casa y la escuela, es decir, “la sabiduría del mundo esta en los libros” vallamos a ellos, vallamos a la fuente del conocimiento, seamos críticos verdaderos de nosotros mismos con responsabilidad. Cambiemos los “cimientos” en que se constituyeron nuestras maneras de pensar, cambiamos las opciones para que no se nos limite con un “si” o con un “no” creemos la conciencia del “quizás” ya que de ahí viene una apertura contundente a la verdadera libre cátedra que un plenario universitario ofrece o dice ofrecer.

miércoles, 14 de noviembre de 2007


Por una verdadera Alternativa.


En la carrera de Derecho, de nuestra universidad, hemos aprehendido que la ciencia se desarrolla constantemente, mucho más cuando no existen dogmas en el quehacer científico; hemos aprehendido que las ciencias tienen etapas que evolucionan según los factores que influyen en ésta; a cada una de estas etapas las podemos llamar de algún modo, paradigmas científicos.

Sabemos que la Ciencia del Derecho es poco comprensible para las demás ciencias sociales, en virtud que se piensa que la mal llamada carrera de abogados es sólo una cuestión técnica y no científica. Sin embargo, en nuestras clases de Historia del Derecho, Teoría General del Derecho, Metodología Jurídica se nos ha enseñado que la ciencia jurídica es tan antigua o más que otras ciencias sociales.

Abrimos con estas ideas, en virtud de que el tema que hoy debatimos tiene que ver con la ciencia jurídica, y nos atrevemos a decir que dicho tema, es de los que más se ha desarrollado últimamente por los grandes juristas contemporáneos; nos referimos a la interpretación jurídica.

En las carreras de Derecho que se imparten en las universidades de nuestro país, existe resistencia por parte de algunos maestros universitarios en cambiar el paradigma de la interpretación jurídica y cambiar de la interpretación lógica a la interpretación histórica-teleológica, ya que la enseñanza del derecho ha tenido una gran influencia de la Escuela Francesa de la Exégesis, la cual afirmaba que el juez sólo aplicaba lo que el legislador ya había legislado con toda la amplitud posible; sin embargo, sabemos que debido a los cambios sociales tan bruscos y a los avances científicos y tecnológicos, las normas creadas por el legislador se vuelven obsoletas y el derecho derrotable, si el juez no les da una interpretación acorde con la realidad social.

Pues el caso que nos ocupa, tiene que ver con esa parálisis de quien quiere interpretar la legislación universitaria en forma literal –exegéticamente- y se resiste a poner a la practica todo aquello que nuestros maestros nos han enseñado sobre la teoría contemporánea.

Comúnmente, el legislador no se imagina todo lo que puede pasar en una sociedad tan heterogénea, por lo que al momento de legislar estará prescribiendo sólo aquello que su imaginación alcanza a vislumbrar en el momento, dejando una gama de posibilidades que dejarían de resolverse correctamente si se hiciere una interpretación literal de las disposiciones legales, entonces, el Derecho sería derrotado, frente a las exigencias sociales, si el juez no realizara una tarea creativa (v.g. cuando se prohíbe vender bebidas alcohólicas refrigeradas, quedando fuera las bebidas alcohólicas en hielera; obviamente el propósito de la norma no es prohibir la venta de bebidas alcohólicas refrigeradas, si literalmente se hiciese la interpretación, sino vender bebidas alcohólicas frías, entonces, el propósito de la norma quedaría totalmente rebasado).

Bien, las disposiciones normativas que consideramos deben ser interpretadas armónicamente, son las que tienen que ver con los requisitos para ser candidatos, por parte de los alumnos, a los consejos técnico y universitario, concretamente aquél requisito que exige tener una carga académica de 35 créditos en el semestre de elección.

Resulta que dicho requisito tiene como propósito que quien represente a los estudiantes sea un alumno regular, es decir, que curse más del 50% de la carga académica que un alumno pueda cursar, tal como lo establecían las legislaciones anteriores. Ya que si se interpreta literalmente las disposiciones en mención, muchos de los estudiantes quedarían en desventaja respecto a otros.

En nuestro caso no contemplamos los 35 créditos que se nos exige, a pesar de cursar el 80% de la carga académica que regularmente se autoriza, es decir, en nuestra carrera, la carga académica que semestralmente se autorizan, son 5 materias, equivalentes a 40 créditos. En otras carreras la carga de 5 materias es equivalente a 50 créditos. Ahí se encuentra la desventaja, por tanto, nosotros al cursar 4 materias completamos sólo 8 créditos, en otras carreras, alumnos con la misma carga, tendrían 40 créditos. Por ello, solicitamos de las autoridades universitarias que las disposiciones en mención sean interpretadas armónicamente y se considere por igual la carga académica y no se nos discrimine a los que por alguna razón poderosa no pudimos completar el 100% de nuestra carga académica: el motivo principal, fue el que asistimos al verano de investigación científica, mismo que fue reconocido por nuestro H. Rector, y que por un empalme de fechas, nos provocó llegar desfasados dos semanas con respecto al inicio del semestre; por lo que consideramos incongruente el que no se nos deje participar en la elección a los consejos técnico y universitario por una interpretación absurda, del siglo XVIII.

Aunado a lo anterior, en tres semestres anteriores, hemos cursado una carga académica superior – 6 materias equivalentes a 48 créditos- al parámetro establecido.

Es decir, por un requisito burocrático, aplicado de manera restrictiva, se busca mantener la pasividad del alumnado, vedándole la posibilidad de tomar parte en las decisiones fundamentales de nuestra Universidad.


Todo esto a consecuencia de que nuestro órgano Universitarios, han acogido rezagos del sistema presidencialista y practicas del sistema político mexicano de partido hegemónico.

A pesar de lo anteriormente expuesto, se nos negó nuestro registro, para participar en las elecciones al consejo técnico y universitario, y se privó al alumnado la posibilidad de decidir entre un abanico más amplio de posibilidades.

Todo lo anterior, aumenta nuestra convicción de promover los cambios necesarios para el desarrollo de nuestra Universidad. Independientemente de que no seamos planilla con el registro, si somos Universitarios convencidos de que nuestra casa de estudios debe ser más que una mera maquiladora de expedición de títulos. No cumplimos literalmente el requisito establecido, la forma, pero en el fondo cumplimos por mucho la esencia de la fracción. Acudimos al Verano de la Investigación Científica, porque queremos desarrollarnos como estudiantes, y concientes de que eso abonará en nuestro futuro profesional. Si el aspirar y prepararse para tener más conocimientos y contribuir en el desarrollo democrático de nuestro país es la razón que nos impide oficialmente el registro, lo aceptamos.

Y de la misma forma invitamos a todos los alumnos que estén en nuestra Universidad por algo más que un título, a que se sumen y apoyen nuestro movimiento. A que abonen en la transformación de nuestra Universidad. A conformar juntos una Comisión para la Reforma Universitaria.


Ciudad Juárez, Chihuahua, Noviembre de 2007.


Atentamente:

Candidato Alternativo al Consejo Universitario:

C..E.D. Francisco Adrián Sánchez Villegas


Candidato Alternativo al Consejo Técnico

C.E.D. Carlos Alejandro Maass Porras


“Una verdadera alternativa, para la Transformación Universitaria”

jueves, 1 de noviembre de 2007

POR LA REFUNDACIÓN UNIVERSITARIA.

Francisco Adrián Sánchez Villegas*.
tulibertario@hotmail.com
transformacionuacj@gmail.com
http:/transformacionuacj.blogspot.com


En fechas recientes se han esgrimido una serie de críticas a las autoridades Universitarias. Es importante yuxtaponer lo que es la Universidad de lo que es la administración de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Y esto lo digo en el sentido de que es fácilmente perceptible que el interés de descalificar al Rector Jorge Mario Quintana Silveyra, atiende más a empujes políticos que a una verdadera preocupación por el nivel académico de la máxima casa de estudios de esta frontera.
El actor de los señalamientos es el Canal 44, –actuando concomitantemente con un nicho interno de la UACJ que al ver vedadas sus posibilidades de tomar las riendas de la “Uni” pretende desde otra trinchera acceder al Recinto de la Henry Dunant- dicho medio de “información” es por antonomasia amarillista y como bandera pregona el lucro a través de la desgracia y el sufrimiento ajeno.
La serie de reportajes titulados “La UACJ: fortalezas y debilidades” son de muy baja calidad periodística ya que adolece de ser un pseudoreportaje basado en percepciones muy particulares, entrevistas realizadas a estudiantes cuya respuesta irremediablemente iniciaba con un “yo creo que”, dejando de lado la investigación periodística científica, los datos “duros”, asumiendo una postura de crítica a priori, sin entrar de lleno a la realidad de la Universidad. Crítica destructiva en dos palabras.
El pilar argumentativo de los reportajes en mención, es el cuestionamiento de sí en realidad la UACJ es la cuarta mejor universidad del país. El famoso slogan “entre las cuatro mejores del país”, inicio en la pasada administración de Felipe Fornelli, promovido luego de la cascada de acreditaciones (sobre las cuales más adelante abundaremos) que recibieron la mayoría los programas de estudio de la UACJ. A finales de la administración del hoy Alcalde suplente de Cd. Juárez, se dejó de pregonar tal aseveración para quedar “UACJ: entre las mejores del país”. Es decir, los reportajes son anacrónicos.
La Universidad Autónoma no es la cuarta mejor Universidad del país, eso es claro. Se empezó a proclamar eso, ya que así lo señaló el Órgano evaluador, tomando como parámetro el porcentaje de programas acreditados por ellos mismos. Esto es, el criterio para decir que la UACJ es la cuarta mejor Universidad del país fue el porcentaje de programas con acreditación, parámetro que sin duda queda corto. Aunado a ello, es importante señalar que no todas las Universidades del país se someten a esas acreditaciones –en aras de valorar verdaderamente la autonomía universitaria-, realizadas por órganos externos, privados y con fines preponderantemente lucrativos. El caso más notable de no someterse a las multicitadas evaluaciones, es la Universidad Nacional Autónoma de México, tal vez ello se explique en razón de que la conquista de la autonomía de las instituciones de educación superior se lo debemos en gran medida –por no decir la totalidad- a la máxima casa de estudios de Ibero América.
También a través del correo electrónico se propaga un escrito del gran autor “anónimo” –en realidad es creación del grupo interno que pugna por el poder-, el cual versa sobre el rumor del cobro en los estacionamientos de los distintos Institutos, la problemática de la obtención de empleo para los egresados, de somera forma toca también lo arcaico de algunos programas de estudio, los costos de algunas Licenciaturas y la inmediata anterior elección del Rector.
Sobre el cobro de estacionamiento, el rumor inicio a finales del mes de abril del año en curso, a raíz del reiterado robo –total y parcial- de vehículos que se suscito en los distintos institutos, y sigue en eso, en un rumor. El problema que subyace es que la desinformación genera incertidumbre entre el alumnado, y a pesar de que funcionarios de Rectoría “en corto” han desmentido la intención de establecer un cobro por el uso del estacionamiento, no ha surgido una versión oficial y que sea de dominio público.
El problema del estacionamiento lo vivimos día a día. Ya que la matricula de alumnos del ICSA supera los siete mil y evidentemente no todos ocupamos el estacionamiento, pero sí un alto porcentaje –provocado en gran medida por el extremadamente deficiente transporte público, que no abona a generar una cultura de uso del transporte colectivo y mucho menos conciencia ambiental-. Se dice, al menos en lo que concierne a ICSA, que no es posible mejorar las condiciones del estacionamiento norte del Instituto, ya que anteriormente lo que hoy es el estacionamiento con anterioridad era un gran basurero, por lo que no es posible pavimentar y ya no digamos construir otros edificios, ya que estaría muy propenso un hundimiento.
En lo que toca al problema con el que se topa un egresado al tratar de ingresar al mercado laboral, cabe señalar que no es una cuestión privativa de los egresados de la UACJ. El inconveniente del desempleo se extiende por todas las latitudes del país. En la Frontera la dificultad existe, aunque no en los grados en que se presenta en otras ciudades. Sin embargo el inconveniente laboral de Ciudad Juárez, pasa más por lo cualitativo que por lo cuantitativo. Empleos existen, la problemática emerge en lo que toca al “corte” de los empleos, ya que para los profesionistas se presentan pocas opciones. Por ello –ante la mostrada ineficiencia del gobierno en este rubro- es necesario que la Universidad sea un motor de atracción de empleos, es decir, que explote la posición geográfica que se tiene para atraer fuentes de trabajo. La calidad de los egresados debe ser sin duda la mejor carta de presentación de la Universidad en su relación con el sector privado empresarial. Por ejemplo, en fechas recientes el Rector estuvo Francia en gira de trabajo, si se desarrollara un proyecto con visión y se asumiera el compromiso que tiene la Universidad con el desarrollo de la comunidad, podrían aprovecharse los 50 mil pesos que costó el viaje para atraer inversiones e incluso para recabar fondos para desarrollar investigación.
Los programas de estudio son para el futuro de los universitarios lo que los primeros cinco años de vida son para el porvenir de las personas, ya que a partir de ellos se puede definir el perfil de los egresados. El problema esta ligado a las acreditaciones. Los acreditantes –a los cuales nadie acredita- “sugieren” parámetros que deben seguir los que desean la “bendición” –económica- de estar acreditados. Por supuesto los lineamientos se extienden a los programas de estudio. Si atendemos a los intereses que motivaron la creación de los órganos evaluadores, nos percataremos del porqué por ejemplo en la Licenciatura en Derecho el perfil de egresado que se pretende crear es de un abogado de corte privatista, con poco sentido de responsabilidad social y prácticamente ajeno al quehacer de la investigación jurídica. Además los docentes y alumnos están prácticamente ajenos al diseño de los planes de estudio. Es momento de buscar mecanismos para involucrar al estudiante en las decisiones fundamentales que repercutirán directamente en su formación. Aunado a ello, la amplia discusión y la confrontación de posturas encontradas abonan en el perfeccionamiento de los temas importantes, además contribuye a la adhesión de Maestros y Alumnos con su Universidad.
Los costos de la Universidad son un tema sobre el que hay que profundizar bastante, ya que actualmente la UACJ es la segunda Universidad pública más cara a nivel nacional, sólo por debajo de la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Hoy, un alumno de nuevo ingreso tiene que sufragar los siguientes gastos[1]: Examen de admisión $645, credencial $124, gastos administrativos $146, examen médico $210, curso de inducción $410, evaluación nivel de ingles $129, impulso al deporte $52, cuota de inscripción $2,163 (sólo en cinco Licenciaturas se cobra $1,947) y considerando que se cursa un promedio de 40 créditos (cinco materias de ocho créditos cada una) por semestre $1,000 por el pago de créditos ($25 cada crédito), lo que nos da un total de $4,879, cantidad que puede aumentar en caso de que se curse el ingles u otro idioma en el Centro de Lenguas donde los costos oscilan por semestre (ya que se pagan dos sesiones por semestre) entre los $1,500 y $1,700, es decir, el costo para un alumno de nuevo ingreso es de $5,500. En reingreso las cosas se atemperan un poco, pero la cuestión se incrementa con los gastos de titulación.
La cuestión no es de poca monta, sobre todo ante las recientes declaraciones de la OCDE, donde le recomienda a México privatizar la educación superior. El desarrollo de un país está íntimamente ligado con el nivel de educación de su gente. La igualdad implica tener las mismas oportunidades, y una de sus principales manifestaciones es tener las mismas posibilidades para acceder a la educación. Evidentemente ante estos costos resulta muy complicado para una persona de bajos recursos entrar a la Universidad. $5,500 son 110 salarios mínimos. Dicha cantidad representa 4 meses de trabajo para una persona con salario mínimo, destinado íntegramente para pagar el costo de inscripción. El costo de vida en la frontera es el quinto más caro a nivel nacional, por lo que la Universidad lamentablemente vive un proceso cada vez más excluyente, vedando por cuestiones económicas la posibilidad de seguir estudiando a un alto porcentaje de la sociedad fronteriza.
La inercia no es muy positiva, en 1998 el costo por crédito era de $15, hoy es de $25; en ese mismo año la cuota de inscripción era para algunas carreras de $750 y para otras de $825[2], al día de hoy como lo vimos anteriormente es de $2,163. El incremento es evidente y desproporcionado en relación con el aumento del salario mínimo (del 3 al 5% anual) y tomando en cuenta que cada día se merma más el poder adquisitivo de la gente.
De los más de 18 mil alumnos de la UACJ, solamente 1105 alumnos tienen beca de excelencia y 1904 beca académica[3]. Es decir, 15711 alumnos pagan tarifa completa. Las becas deben extenderse. Por ejemplo la creación de becas cafetería, costos que no absorbería la Universidad sino los concesionarios de la cafetería; becas transporte, donde la UACJ establecería, mediante una buena logística, diversas rutas para el transporte de alumnos de manera gratuita, aprovechando los autobuses de la Universidad; becas investigación, las cuales promoverían la participación de los alumnos en la investigación científica, y más que un gasto sería una verdadera inversión, ya que la investigación vinculada con el sector público y privado puede ser la principal fuente de ingresos para esta casa de estudios; beca acción social, en la cual el alumno podría poner en practica sus conocimientos, ayudar a la sociedad mediante la acción social de la UACJ y además tener un fuente de apoyo económico, los recursos para esas becas serían solventados por Fundaciones internacionales, sólo es cuestión de que la Acción Social Universitaria se haga con la creación de la Fundación UACJ.

* Estudiante de la Licenciatura en Derecho
[1] Datos tomados del artículo quinto transitorio del reglamento de ingresos propios de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.
[2] Resolución 2719 de la Unidad de información de la UACJ, donde se puede consultar el incremento en las cuotas a partir de 1998.
[3] Resolución 2591 de la Unidad de información de la UACJ.

jueves, 27 de septiembre de 2007

Viola gratuidad de la educación plan de la SEP para cursar la universidad.

El sistema de créditos promovido desde la Secretaría de Educación Pública (SEP) para que los estudiantes adquieran una deuda que les permita ingresar a universidades privadas y públicas representa la renuncia del Estado a su responsabilidad, violenta el principio de gratuidad de la educación “al privatizar el financiamiento” y coloca al Estado como “promotor y garante del endeudamiento” de los estudiantes, advirtieron legisladores y expertos en educación.
Luego de conocer el proyecto dado a conocer por este diario, por el que la SEP lanzará un sistema de créditos administrados por las Sociedades Financieras de Objeto Limitado (Sofoles), los expertos rechazaron este sistema al señalar que fortalece la privatización de la educación pública y, además, coloca en situación de mayor vulnerabilidad al estudiante al “hipotecarlo” a él y a sus familias, dado el nivel de desempleo en el país.
El especialista y ex subsecretario de Educación Básica Olac Fuentes Molinar señaló que la propuesta tiene una “infortunada coincidencia en el tiempo” con la solicitud de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) de privatizar la educación media y superior.
Recordó que 30 por ciento de la matrícula en educación superior la detentan ya instituciones privadas y, en su conjunto, “no tiene ningún impacto positivo sobre la calidad de la formación ni sobre la distribución de la matrícula”.
Dijo que posiblemente el esquema estimule la matrícula privada por el factor de imagen que tienen estas escuelas, con la idea de que el empleador prefiere a los egresados de estas instituciones. Pero lo que “está haciendo el Estado es actuar como promotor y garante del endeudamiento” de los estudiantes y eludir uno de los problemas de fondo, que es el requerimiento de profesionales que impacten en las grandes necesidades del país y que el mercado “no va a resolver”.
Carlos Muñoz Izquierdo, director del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación de la Universidad Iberoamericana, afirmó que es “preocupante que en época de inestabilidad financiera se pretenda que un sector de la población, los más pobres, queden hipotecados para pagar sus estudios”.
Agregó que a pesar de que “existe un nicho de población que pueda solicitar este tipo de créditos, no parece lo más conveniente, si consideramos que enfrentamos un proceso de desaceleración económica y que en los hechos, al menos en México, la formación universitaria ya no significa mejor salario, pues incluso hay problemas para conseguir empleo, y de este modo, si no consideramos la realidad que vive el país, cómo se podrá pagar el crédito para cursar estudios universitarios. En los hechos, lo más probable es que se termine por considerarlos como fondo perdido”.
Por ello, alertó que, de aplicarse, se violentaría el principio de gratuidad de la educación, pues se estaría privatizando este financiamiento, “ya que el gasto recaería en el estudiante y sus familias, quienes tendrán que acudir a un préstamo que en los hechos los estaría hipotecando, sin saber si podrán pagarlos”.
Muñoz Izquierdo aseguró que se trata de programas muy “selectivos, tanto del tipo de alumnos que podrán pagarlo como del tipo de crédito que sea accesible, a lo que se suman las carreras, pues si se deja al mercado laboral, harán falta científicos y humanistas, que no siempre tienen empleo, por lo que se deberá garantizar que también se impulsen estas áreas del conocimiento”.
Además, señaló que este tema es uno de los “más viejos en materia de política educativa en América Latina, pues se ha intentado aplicar de forma generalizada desde hace más de 40 años, aunque sin obtener los resultados esperados”.
Por su parte, el presidente de la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados, Tonatiuh Bravo Padilla, externó su rechazo a este sistema de créditos porque “implica una privatización porcentual o paulatina y una elusión de la responsabilidad del estado y de los gobiernos federal y estatal a su obligación con la educación”.
Señaló que si este esquema compete al sector privado –al ser las Sofoles las que administran los créditos–, “el ámbito público no tiene por qué intervenir ni por qué ser promotor. Es como si dijera que la Secretaría de Transporte va a ser promotora de créditos para que la gente compre carros… No creo que eso sea una función de carácter público y es algo que debe valorar muy bien la autoridad educativa”.